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Científicos encuentran mujer que puede percibir 99 millones de colores más que una persona común

Ciencia

Por: pijamasurf - 01/17/2018

Una mujer tiene un nuevo tipo de célula fotorreceptora que le permite percibir hasta 100 millones de colores

Haciendo estudios genéticos, un grupo de científicos británicos encontró a una mujer que puede percibir 99 millones de colores más que una persona común. La mujer tiene esta supervisión debido a que tiene un tipo extra de cono o célula fotosensible que se encarga de detectar el color.

Los científicos creen que existen más personas como ella, a las que llaman "tetracromatas", a diferencia del común de nosotros, que somos "tricromatas". Esto significa que una persona normal tiene tres tipos de conos en los ojos, siendo que cada célula cono puede distinguir cerca de 100 tonos, así que cuando se toman en cuenta todas las combinaciones de estas células, ello significa que nosotros podemos distinguir cerca de 1 millón de colores diferentes. Pero con un cuarto cono, esto se amplía hasta cerca de 100 millones de colores.  

Los científicos identificaron esta mutación genética como CdA29 y en realidad el descubrimiento es solamente una confirmación de una teoría planteada en 1948 por el científico holandés HL Vries, quien estudiaba a las personas que no pueden ver colores, las cuales sólo posen dos de estas células cono y otra célula cono mutante menos sensible.

Sin duda debe de ser asombroso experimentar la realidad con una visión de 100 K, tetracromata. Algo así como siempre estar en un estado psicodélico, o al menos eso es lo que pensamos desde nuestra visión 1 K; seguramente, para esta mujer no tiene nada especial.

 

Con información de Science Alert

Las 3 técnicas del Nobel en física Richard Feynman para aprender y dominar cualquier materia

Ciencia

Por: pijamasurf - 01/17/2018

Adquirir conocimiento puede seguir caminos que no solemos tomar en cuenta

Aprender puede parecer una tarea complicada pero sólo porque los sistemas en los que solemos hacerlo nos lo presentan así, como una obligación difícil de llevar a cabo.

Pero no tiene por qué ser así. De hecho, es posible que si cambiáramos nuestras consideraciones respecto del aprendizaje, también cambiaría el entusiasmo con el que nos aproximamos al conocimiento, no importa cuál sea la naturaleza de éste.

A continuación compartimos tres técnicas sintetizadas a partir de la peculiar manera en que el científico Richard Feynman, premio Nobel de física en 1965, aprendía y desarrollaba nuevos conocimientos. Las referencias bibliográficas de esta síntesis pueden encontrarse en este post de Medium, donde se explica la llamada “técnica Feynman” con mayor detalle.

Imagina que explicas a una niña o un niño lo que has aprendido

Se ha dicho que conseguir la sencillez es una de las tareas más complicadas del mundo y esto es válido en casi cualquier campo. El conocimiento no es la excepción. Y no se trata de pensar sencillamente sólo porque sí, sino más bien por qué, inesperadamente, la sencillez puede llegar a ser estimulante y, en el mismo sentido, la complicación innecesaria no hace más que enturbiar nuestros pensamientos, confundirnos y enredarnos. 

En este sentido, explicar lo que sabemos a un niño puede ser profundamente esclarecedor para nosotros mismos, pues nos obliga a pensar y expresarnos en términos sencillos, no porque los niños no entiendan (de hecho, suelen ser más inteligentes que muchos de nosotros, o su razonamiento sigue otras vías), sino sólo por un asunto de lenguaje: conocen menos palabras, su mundo de experiencias es un tanto más reducido y, en general, su visión del mundo es diferente.

 

Revisa

Al explicar, al escribir, al leer o al escuchar es muy sencillo adquirir el hábito de quedarse en la primera impresión recibida. Sin embargo, en lo que toca al conocimiento, siempre puede resultar mucho más fructífero revisar todo lo que se lee, lo que se dice, lo que se escucha, no sólo para repasar lo que sabemos sino, sobre todo, para reconocer lo que no sabemos, esto es, darnos cuenta de los límites de nuestro conocimiento.

 

Organiza y simplifica

El proceso de aprendizaje suele ser progresivo y ocurre por etapas que se suceden y en las cuales no todo lo que aprendemos permanece una vez que adquirimos nuevos conocimientos. En ese sentido, es recomendable hacer cada cierto tiempo checkpoints para re-organizar y simplificar lo que hemos aprendido e intentar distinguir entre aquello útil y aquello de lo cual podemos prescindir.

 

BONUS: Transmite lo que sabes

Enseñar es el punto fino con el que se completa el ciclo del aprendizaje. Como decíamos antes permite, a quien lo hace, dar orden y claridad a sus ideas. Pero no sólo eso pues, en la medida en que la elaboración del conocimiento es siempre una tarea compartida que se hace con otros, nos permite construir en compañía de otros nuevos saberes, entender las cosas de una manera distinta y, en suma, tender puentes hacia otros campos del conocimiento. Al enseñar descubrimos que el conocimiento es de suyo dialéctico pues, transmitirlo a otros, puede mirarse como un punto final pero no conclusivo.

 

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