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La combinación de algo simple, bello e inesperado es hoy, más que nunca, un reconfortante bálsamo

Wild, wild horses, we'll ride them some day.

Un pequeño grupo de caballos salvajes se reúne en una playa de Carolina del Norte, Corolla Beach, para refrescarse en el atardecer. La congregación queda, por delicias del azar, enmarcada justo bajo un arcoíris que peina en esos momentos la costa. Los cinco caballos, tras relajarse un rato, se marchan. La breve escena de 30 segundos queda documentada en un afortunado video que luego casi 200 mil personas pueden contemplar en una red social o una nota electrónica.

Hasta ahora pareciera que sólo hemos descrito un suceso que roza el ensueño, casi abstracto y sin aparente fin. Y es exactamente lo que significa, es decir, más o menos nada. Pero en tiempos donde el literal bombardeo de estímulos no cesa, esta especie de video-haiku es un verdadero bálsamo. Aquí no hay consejos o recomendaciones sobre cómo iluminarte, vivir más, tener mejor sexo o parecer más inteligente; tampoco hay estudios científicos de por medio, declaraciones polémicas o llamados a la autosuperación. Simplemente se trata de una invitación a frenar durante medio minuto tu interacción con lo demás, algo como "parar el mundo", y recordar que justo en este instante, en algún rincón de este planeta, que trasciende por mucho tu burbuja de realidad, están ocurriendo cosas de una sencillez y una hermosura que rebasan cualquier expectativa.

Es muy probable que el reconfortante efecto, el dulce sortilegio, que producirá en nosotros esta fugaz escena se diluirá pronto. Pero, con un poco de esfuerzo, quizá también seamos capaces de recogerla de la memoria de vez en cuando y así, en medio de correos electrónicos, selfies, series de Netflix, likes o la incontenible vibración de tu teléfono, recordemos que hay algo en algún lugar, pulsando por mantener algo de ese encantamiento que originalmente forjó, y que seguramente sostiene a pesar de todo, nuestra existencia.  

 

Twitter del autor: @ParadoxeParadis

Coco Loko se vende en Amazon y genera una reacción parecida a una bebida energética.

Sabemos que desde tiempos prehispánicos el cacao se usó por los antiguos mexicanos para conseguir distintos efectos rituales. Pero, ¿inhalar chocolate para colocarte? Esto es una moda real y contemporánea.

Coco Loko es un producto creado por Nick Anderson, quien paseaba por Europa y conoció la moda de inhalar chocolate, entonces decidió crear este producto. Y según su creador, es capaz de generar endorfinas, serotonina, energía eufórica y calma que ayuda a la focalización.

Supuestamente Colo Loko tiene un efecto similar al de una bebida energética, y su “colocación” dura aproximadamente una media hora. Y aunque es ya muy popular, y es posible hallarlo incluso en Amazon, un senador en particular, Chuck Schumer, ha perdido que se indaguen los efectos del producto.

Su nombre más formal es  rapé de cacao puro. Colo Loko lo ha puesto oficialmente en el mercado y se vende a USD 24,99 por envase de 35 gramos. Entre sus ingredientes están el polvo de cacao, taurina, guaraná

Según Andrew Lane, director del Centro de Vías Aéreas Superiores del Hospital Johns Hopkins, nadie ha investigado aún qué pasa si se aspira chocolate y cuáles son sus efectos en la mucosa nasal. También, advierte que inhalación rápida puede causar, incluso más que los energetizantes, complicaciones por el aumento de la presión sanguínea.

Para su creador, Coco Loko está hecho de "ingredientes encargados en sitios de internet de gran reputación, que brindan análisis e informes de toxicología”. Lo cierto es que, aún continúa en el mercado, y parece situarse entre una una de las muchas maneras en que el cacao continúa causando placer al humano.