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Cómo tener sexo ardiente sin perder la pureza: este manual de sexo musulmán es la bomba

Sociedad

Por: Pijamasurf - 08/01/2017

Un libro que rompe tabúes, orientado al placer sexual femenino

En Occidente, la religión musulmana generalmente es considerada como prohibitiva y represora del placer sexual, particularmente del placer femenino. Sin embargo, más allá de que evidentemente existen facciones extremistas dentro del Islam, esto generalmente es un prejuicio y un estereotipo.

Una excelente muestra de que la sexualidad puede incorporarse a la religión como un complemento a la plenitud es el texto Muslimah Sex Manual, recibido mundialmente con loor. Este pequeño manual que se autodenomina "una guía halal al sexo ardiente" sirve como guía para la mujer musulmana que quiere explorar su sexualidad dentro de los límites de su religión. El texto incluye lecciones de besos, recomendaciones para enviar textos candentes, la importancia del coqueteo previo, así como 100 posiciones sexuales, sexo en el baño e incluso juegos eróticos como el masoquismo. El manual mantiene que "puedes ser sucia en la cama y aun así mantenerte pura como la nieve".

Para mantener la "pureza" se debe evitar romper ciertas reglas: sexo anal, sexo durante la menstruación y sexo fuera del matrimonio. También es necesario evitar la pornografía; según advierte el manual: "el porno es una mentira... el porno es la peor forma de aprender del sexo". Algo que aunque para algunos es puritano, difícilmente puede discutirse a la luz de los efectos de la pornografía en la sexualidad contemporánea y en la autoimagen de los jóvenes.

La autora aclara que en la religión musulmana el sexo "nunca ha sido representado como algo sucio, o algo vergonzoso". Se enseña, eso sí, que el sexo es algo que debe desarrollarse entre marido y mujer, y dentro del matrimonio es algo que debe disfrutarse sin culpa. Es decir, el sexo es, de hecho, sagrado. Algo que en nuestra cultura, donde (como sugirió Roland Barthes) el sexo está en todas partes menos en el sexo, podría ser bueno recordar. 

Estos hermanos españoles convivieron desde muy temprano con un gran acervo de lectura. Esta es su historia de éxito

Todos sabemos que en las sociedades occidentales el querer ser se mama desde la más temprana infancia, que es parte fundamental de los juegos de niños y una prerrogativa que sostiene el mundo profesional y laboral, para bien y para mal. Quizá recuerdes que antes de los 10 años querías ser bombero, superheroína, chofer de un tráiler o futbolista, pero el medio exterior y los estímulos a los que estamos expuestos determinan en gran medida nuestras decisiones interiores y sus consecuencias para que lleguemos a ser lo que alcanzamos a ver que somos.

En la provincia española de Ourense la historia de los hermanos Martinón Torres, nacidos entre 1971 y 1982, ilustra de un modo muy particular esa verdad que construimos cotidianamente. Hijos de Federico Martinón Sánchez, bibliófilo y jefe del área de pediatría del Hospital de Ourense hasta su jubilación, y de Georgina Torres, enfermera hasta la llegada de sus hijos y melómana empedernida, los siete hermanos crecieron entre los libros de una biblioteca familiar que ocupa un piso entero.

Federico, el mayor de los siete (y como buen primogénito), heredó positivamente el nombre y la profesión del padre, se licenció con el premio al mejor expediente académico y en la actualidad es uno de los pediatras más citados en España. También dirige el Grupo de investigación en Genética, Vacunas, Infecciones y Pediatría (GENVIP), que tiene como principal objetivo buscar nuevos enfoques para tratar enfermedades infantiles.

La segunda de la camada, nombrada como la madre, Georgina, nació en 1972 y ahora es geriatra en el Hospital General Universitario de Ciudad Real y miembro de la red Cochrane, una organización no lucrativa dedicada a la divulgación de información sanitaria libre de las artimañas del mercado. En la defensa de su tesis doctoral se expresa su formación familiar y bibliófila, pues allí analiza la obra pictórica de Velázquez, en especial Vieja friendo huevos o Cristo en casa de Marta y María, lienzos de 1618 y cuya modelo es la suegra del pintor. Georgina interpreta a Velázquez como “un médico total” y le sirve para estudiar el proceso de envejecimiento y depresión en las personas mayores.

María Martinón Torres nació 2 años después y hoy en día es paleoantropóloga, investigadora en los yacimientos de Atapuerca (Burgos, España) y responsable del hallazgo de los restos de 47 personas fallecidas hace más de 80 mil años. Su estudio de estos fósiles asiáticos descubiertos en la cueva de Fuyan, al sur de China, está replanteando la prehistoria de la humanidad, pues muestra que el Homo sapiens habitaba nuestro planeta desde mucho antes de lo que se creía. Cuando se le pregunta a María sobre este acontecimiento, se remonta a su fascinación infantil por las aventuras de Sherlock Holmes y las novelas de Julio Verne.

Mateo, más discreto, es el cuarto de los hermanos y se dedica a la gestión informática en una empresa de alimentación en Santiago de Compostela. Por su parte, Marcos, nacido en 1977, es catedrático en el University College de Londres y pasa los días entre los guerreros de terracota de Xian (China) y entre estatuas precolombinas en los alrededores de Bogotá. El arqueólogo de 38 años busca sacar del anonimato e identificar a los “Picassos chinos y americanos”, mientras evoca su infancia en la biblioteca paterna: “Yo quise ser arqueólogo desde muy pequeño porque estaba expuesto al arte y a la historia sin salir de casa”, sentencia Marcos, quien además dirigió el primer proyecto académico en Ruanda después del genocidio de 1994 que dejó 80 mil muertos, donde demuestra que la tecnología del hierro era conocida en África mucho antes de su llegada a Europa.

Dedicada a otro campo de estudio, aunque no menos célebre, Nazareth también se dedica a la pediatría y ha sido premiada por la Universidad de Salamanca debido a sus estudios sobre la meningitis. La investigadora de 33 años analiza los estragos de esta enfermedad bacteriana que ataca al cerebro y resulta mortal en el 50% de los casos registrados en el África subsahariana, región en la cual identifica un “cinturón de la meningitis” que recorre de costa a costa el continente, desde Senegal hasta Etiopía. Dicha enfermedad recrudece en invierno hasta formar epidemias que merman principalmente a la población infantil, por eso el objetivo de Nazareth es salvar vidas con base en estudios genéticos que podrían señalar ciertas zonas de los genes humanos que influyen tanto en la mortandad como en la resistencia a este mal.

Finalmente, Lucas, el séptimo y más pequeño de la camada, trabaja como periodista y director general de comunicación en la Xunta de Galicia, donde también destacó como artífice y escritor de los discursos de Alberto Núñez Feijóo, hoy presidente de la mencionada provincia española. Debido al éxito de esta campaña electoral, la prensa local no dudó en comparalo con Jon Favreau, el joven prodigio que le escribía los discursos a Barack Obama.

Las historias de vida de los Martinón Torres son una muestra de la importancia que tienen los estímulos y el medio en el que nos desarrollamos cuando niños, del modo en que los detalles cotidianos influyen en nuestros deseos y en las decisiones que tomamos. Se trata de historias de éxito, de lo que una sociedad determinada valora como una realización buena y razonable según una lógica de la formación pasiva, como si el medio exterior determinara nuestro rumbo y fuéramos sólo una materia dispuesta que se amolda a los requerimientos sociales del momento. También cabe pensar que la voluntad y cierta plasticidad de la experiencia individual operen alguna vuelta de tuerca que ponga en entredicho la preponderancia de un medio que no nos tocó elegir. ¿Será?