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Tu actitud es más importante que tu IQ para conseguir lo que quieres, según estudios

Buena Vida

Por: Pijama Surf - 06/18/2017

No es un cliché de la autosuperación; una actitud abierta funciona como un placebo muy efectivo

Mucho se ha escrito sobre el poder de la mente, y sobre sus bondades han proliferado, sobre todo en las últimas décadas, libros de superación personal y frases en el mismo sentido. Sabemos que los placebos funcionan y que las creencias son parte fundamental de la voluntad (por ejemplo, aquí la prueba de que los rituales funcionan).

Entre todo este boom sobre el poder de la mente, diversas tradiciones orientales han confirmado el poder de la focalización de la mente por medio de técnicas como la meditación: tenemos el ejemplo del “Hombre de Hielo”, capaz de soportar bajas temperaturas autorregulando el calor de su cuerpo.

En cuanto a la focalización de la mente, también resalta el tema de la actitud: cuando una persona decide ver las cosas de una manera, esta actitud puede ser cerrada o abierta. Y aunque es importante conocerte a ti mismo para superar los rubros donde crees que tienes problemas, una actitud abierta es importantísima para trabajar en ello.

En relación con el poder de la actitud, Carol Dweck, psicóloga de la Universidad de Stanford, ha estudiado durante décadas la relación de aquélla con el éxito. Aunque el concepto de éxito es debatible según cada persona, nos referimos aquí a alcanzar aquello que deseas.

Según su análisis, más que la inteligencia expresada en el IQ (arbitrario para muchos), lo que más pesa tiene en el éxito de una persona está relacionado con su actitud. Dweck dividió a los individuos según su tipo de mentalidad, como fija o de crecimiento, y descubrió que muchas de las personas con un alto IQ dan por sentada su inteligencia (la cual, por cierto, el sistema educativo se ha encargado de confirmar). Sin embargo, aquellos con un alto IQ pero con una mentalidad fija tienden a fracasar más que quienes tienen un IQ promedio pero una mentalidad de crecimiento.

Tener presente el "Yo puedo" hace que las personas generen una especie de placebo y una filosofía en la que las cosas no están dadas, ni siquiera en su personalidad. En lugar del “No quiero hacerlo” optan por el "¿Cómo hacerlo?".

Se trata de otra manifestación del poder de la mente a partir de un tipo de creencia de cómo pueden funcionar las cosas. Seguramente, aunque no lo menciona Dweck, también está involucrado en un tipo de energía que emana una mente voluntariosa.

Esta es la razón número 1 por las que las parejas fracasan, según expertos

Buena Vida

Por: Pijama Surf - 06/18/2017

Los motivos de conflicto pueden ser muchos, pero lo que hace que una pareja termine es un tipo de sentimiento muy común

Las personas podemos ser muy complejas (en distintos niveles), y cuando nos encontramos en una relación lidiamos con ello, pero también con otra persona que experimenta lo mismo. De este modo, una relación es una experiencia que puede ser hermosa (más allá de la etapa del enamoramiento) pero, según expertos, es importantísimo asumir que, en cualquier relación amorosa, siempre habrá conflicto.

Puede decirse que todas las parejas que terminan lo hacen en respuesta a un tipo de conflicto, que puede ser de diversísimas índoles, como problemas de confianza, comunicación, diferencias de expectativas, valores, prioridades en la vida, etc. Pero más allá de estos factores comunes por los que probablemente toda relación larga ha pasado, existe otro común denominador que, luego del 40 años de estudio con parejas, el experto y psicólgo John Gottman atribuye al rompimiento de una pareja: el menosprecio.

Gottman figura entre los pioneros como especialistas en temas de pareja y ha desarrollado un método que ha ayudado a más de 3 mil parejas. Para él, el menosprecio es quizá el enemigo número 1, ya que, además de que resulta tremendamente hiriente para el otro, el hecho de que uno se sitúe como superior sobre el otro hace que no haya posibilidad de entendimiento profundo.

Y, según su experiencia, no necesitas decirlo, sólo sentirlo. Cuando una persona se siente superior a otra, aunque ello no se exprese, se manifiesta a través del lenguaje corporal, de la sensación del momento. Esto genera reticencia en el otro e imposibilidad de comunicación y comprensión verdadera.

Todos lo hemos hecho, pero aun cuando uno tenga o no la razón respecto de un tema nunca se es superior y, de hecho, sentirlo nos hace más pequeños para comprender algo que en el fondo nos importa muchísimo: nuestras relaciones.

Así, según Gottman, todas las parejas viven conflictos, pero la diferencia estriba en cómo manejarlos y, ciertamente, la “superioridad” y el menosprecio rompen con un canal esencial en las relaciones: siempre reconocer la humanidad propia (imperfecta) y la del otro.