*

X

Estudios médicos muestran que se puede entrenar la mente para controlar el dolor crónico

Salud

Por: pijamasurf - 06/09/2017

La ciencia desarrolla métodos para eliminar el dolor a través del entrenamiento mental

En Estados Unidos y en algunas partes del mundo existe una epidemia por el consumo de opioides que se prescriben para eliminar el dolor crónico pero que a su vez tienen numerosos efectos secundarios. Evitar o reducir el dolor con técnicas de control mental, como la meditación, es algo que ha sido utilizado durante milenios en diversas partes del mundo, pero que hasta hace poco no era considerado como viable por la ciencia moderna.

Algunos estudios, como el de Brook Rehabilitation, reportan que después de 6 meses de tratamiento intensivo ocho de cada 10 pacientes lograron reducir significativamente sus niveles de dolor, y que sólo el 6% de los pacientes que dejaron los opioides regresaron a ellos después. Otros estudios han tenido resultados similares. El testimonio de Carl White es interesante en este sentido. White sufrió un fuerte accidente automovilístico que lo dejó con un extremo dolor de espalda; además sufre de depresión y otros achaques. Tomaba opioides y numerosas pastillas y aun así evaluaba el dolor en lo más alto de una escala del 1 al 10, y lo sentía todo el tiempo. Después de un programa de manejo de dolor, logró diminuir su dolor a un 3-4 en la misma escala.

Como sugiere el doctor Robert Gatchel de la Universidad de Texas, la creencia difundida antes era que el dolor era un asunto solamente físico "y entonces si removías algo, el dolor se iba, pero no es así en todos los casos, muchas veces el dolor se pone peor". Los nuevos investigadores reconocen que es importante aprender a "apagar el sistema de alarma" del cerebro. Las personas con dolor crónico tienen prendida esta alarma todo el tiempo y al enfocarse continuamente en su dolor, éste se va expandiendo y multiplicando.

Prestigiosas instituciones médicas como la Clínica Mayo ya tienen programas para el manejo crónico del dolor, en los cuales se utilizan aparatos de biorretroalimentación, psicoterapia, meditación, ejercicios y demás; el problema con esto es que pueden ser sumamente caros, de hasta 40 mil dólares. Esta cantidad puede ser un "dolor" insuperable para mucha gente. Existe, sin embargo, la posibilidad de acercarse a tradiciones milenarias que tienen herramientas para controlar la mente; si bien algunos individuos que tienen dolores intensos crónicos quizás no puedan reducirlos del todo, seguramente podrán aprender a lidiar mejor con ello y no dedicarle tanta atención --la atención obsesiva es la leña de un dolor. Aprender a meditar o afianzarse en una técnica como la respiración consciente, el yoga, el tai chi, el dharma budista y demás es mucho más económico y puede tener los mismos resultados en tanto que el dolor es resignificado y la mente aprende a relajarse, y así evita el estrés que recicla y hace que crezca el dolor.

4 errores de entendimiento que la medicina convencional continúa esparciendo

Salud

Por: Pijama Surf - 06/09/2017

Nociones en torno a la manera de entender las enfermedades, como la exposición a ciertos hábitos y químicos, que la medicina convencional ha pasado de largo

La historia de la medicina occidental está vinculada enormemente al desarrollo de la ciencia. Pero bajo este desarrollo existe una filosofía, un modo de pensamiento, que dirige la comprensión y el entendimiento de las enfermedades. Como sabemos, sobre todo en los últimos siglos la ciencia ha estado muy ligada a la especialización (y a los intereses de las corporaciones) y pareciera entender el mundo de la salud desde una perspectiva poco integral.

Lo anterior ha hecho que se conformen grandes mitos sobre la salud, en gran parte como un proteccionismo de intereses económicos específicos, y también como un estigma de la especialización desbordante. Compartimos algunos ejemplos.

 

El cáncer no tiene qué ver enormemente con tu dieta, ni puede aliviarse con ella

La formación de cáncer está ligada al nivel de pH en la sangre y su rango normal fluctúa entre 7.3 y 7.45. La ingesta de comida muy ácida (comida chatarra, sobre todo) hace que a largo plazo disminuyan los niveles de pH en la sangre, lo que puede estar altamente vinculado con el cáncer. Así, se deslinda el problema de la dieta como quizá el factor principal que provoca cáncer, una gran paradoja. Ocurre lo mismo respecto al tratamiento, la dieta es básica e incluso teniendo cáncer es esencial mantener un pH sano a partir de los alimentos.

 

Cuando se alivian los síntomas, se alivia el problema

El flúor es inofensivo

Es un químico en el que pocas veces pensamos, pero está presente cada día, regularmente tres veces al día en la vida de millones de personas (sobre todo en la pasta de dientes y los enjuagues bucales). El mito dice que el flúor fortalece y detiene la caída de los dientes, pero esta relación no es del todo válida si consideramos que en países que usan menos este químico no es mucho mayor la cifra de caída de dientes. En cambio el flúor, según este análisis de 4 universidades mexicanas (y sólo por mencionar uno de los muchísimos estudios al respecto):

Diversos trabajos, tanto clínicos como experimentales, han reportado que el F provoca alteraciones sobre la morfología y bioquímica cerebral, que afectan el desarrollo neurológico de los individuos y, por ende, de funciones relacionadas con procesos cognoscitivos, tales como el aprendizaje y la memoria.

 

Los dispositivos son inofensivos

No se trata de estar paranoico, pero sí de ser conscientes y decidir nuestros hábitos en torno a ello. El uso excesivo de dispositivos, por ejemplo, es muy nocivo para el cuello y tu columna (si eres joven, ahora no lo sientes, pero en el futuro podrías resentirlo enormemente). Por ello, intenta ponerlos a la altura de tu cara, en lugar de bajar el cuello. Utilizar dispositivos antes de dormir quita el sueño, y ello a largo plazo puede ser muy nocivo para tu salud. También, distintos estudios vinculan el uso de este tipo de aparatos como tabletas, smartphones y laptops al reflejo de la luz ultravioleta del Sol, aumentando indirectamente la exposición de los usuarios a las longitudes de onda que causan cáncer.