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Creatividad que nunca se detiene: la clave de la exploración urbana

Buena Vida

Por: pijamasurf - 06/06/2017

La diferencia entre vivir en una ciudad y realmente explorarla está en la creatividad

Las ciudades son un territorio perfecto para la exploración. Su naturaleza es la diversidad, el asombro, la sorpresa e incluso el misterio y el secreto. Basta caminar por una calle diferente, basta perdernos o mirar con ojos renovados nuestra ruta cotidiana para descubrir algo nuevo, para encontrarnos con un detalle que hasta ese momento había escapado a nuestra percepción, para sorprendernos con un lugar que nunca habíamos imaginado que existía en esa ciudad nuestra que soleemos creer familiar y conocida.

¿Cuál es la diferencia entre vivir en una ciudad y explorarla? Entre varias otras, la creatividad con que se recorre. A veces creemos que la creatividad se limita únicamente a ciertos ámbitos (lo artístico y lo profesional, por ejemplo), pero lo cierto es que puede ser llevada a todos los aspectos de la vida. Y, de hecho, mejor cuando ocurre así.

Adidas está revolucionando el concepto de exploración urbana gracias a su nuevos NMD, con los cuales invita a esta nueva generación a reinventar el proceso creativo necesario en las grandes ciudades. A partir de la fusión innovadora entre algunos de sus estilos más conocidos y la creación ex profeso de nuevas líneas vanguardistas, los adidas NMD se presentan como el pináculo del calzado urbano, una realidad presente que sin embargo está de lleno proyectada hacia el futuro de la moda urbana.

La creatividad es un proceso continuo. Quien la tiene y la ejerce, notará que se trata de una fuente que nunca deja de manar, y cuyas aguas inundan la existencia al punto de hacer de la experiencia vital algo incomparable, siempre novedoso, siempre sorprendente. ¿Quién no quisiera explorar siempre con creatividad la ciudad en la que vive?

 

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Fe en el proceso. Creer que por algo pasan las cosas es la manera creativa en que la vida se expresa por sí sola y que nuestra esencia se vuelve cada vez más fuerte, más resiliente

“¿Cómo has podido vivir tanto tiempo y seguir sin entenderlo? Esta obsesión en ti mismo es una vida perdida. Podrías pasar el tiempo haciendo que las cosas sobrevivan, apreciando la naturaleza, fomentando la amabilidad y la amistad, y bailando. Sin embargo, has sido muy afortunado en el amor, si se me permite decir”.

Sólo los amantes sobreviven (2013)

El karma, muchas veces interpretado como una “ley cósmica de retribución”, es un concepto hinduista y budista que se relaciona con el comienzo del ciclo de causa y efecto. La palabra karma (en sánscrito) significa acción. En el budismo se explica que el karma es producido por las intenciones mentales que in-forman a una acción. Existe karma positivo y karma negativo, pero el estado de liberación o nirvana es la ausencia de karma (se utilizan los hábitos positivos para llegar al punto más allá de todo hábito). Según el hinduismo, este fenómeno es una reacción generada por el dios Lama, la cual actúa como una ley de la naturaleza y que es vista como una serie de experiencias activamente cambiantes en el pasado, presente y futuro. 

Según estas doctrinas, el karma existe porque las personas poseen la libertad para elegir entre hacer el bien y el mal, así como para asumir las consecuencias derivadas físicas, verbales, conductuales o mentales. Por esta razón, la ley de causa y efecto permite a las personas liberarse de los cuatro sufrimientos según la doctrina; el del nacimiento, el de la enfermedad, el de la vejez y el de la muerte. 

Existen algunas acciones para fortalecer las experiencias del karma como, por ejemplo, las que te compartimos a continuación: 

– Olvídate de todas las expectativas en torno a la conducta de otras personas. En su lugar, procura practicar la objetividad –comprender que una persona tiene una realidad distinta a la tuya– y actuar tanto con empatía como con simpatía. 

– Reduce la cantidad de ropa en tu armario. Dona toda la ropa que no hayas utilizado en el último año –y que esté en buenas condiciones– y quedarte con aquello que es funcional en el día a día. 

– Deja fluir la creatividad con alguien más joven o más viejo. Pintar, dibujar, hacer marionetas, juego de roles, leer un cuento o simplemente acompañar una tarde. 

– Practica la filantropía –realiza una buena acción sin esperar nada a cambio. Desde dar un abrazo tierno hasta ayudar a realizar una tarea complicada.

– Repite un mantra con el que estemos especialmente conectados. 

– Evita mentir durante 1 día –o un lapso de tiempo considerable. 

– Aprecia la naturaleza: sal a pasear por un parque o haz una excursión, quédate sentado mirando la biodiversidad del lugar, disfruta de los cantos de los pájaros fuera de tu ventana. Se trata de dejarse llevar por el movimiento de la coexistencia. 

– Ignora cualquier provocación de pelea. Al concientizar el momento en que comenzamos a sentirnos irritados y a punto de responder a una pelea, lo mejor es dejarlo pasar con paciencia, compasión y empatía. En caso de ser necesario, respira profundamente varias veces y aléjate del estímulo que te irrita. 

– Ayuda a un desconocido: en la calle, en el transporte público, en el trabajo, en la escuela. Recordaremos que la no acción frente a una injusticia es también es una acción violenta. 

– Ten fe en el proceso. Creer que por algo pasan las cosas es la manera creativa en que la vida se expresa por sí sola y que nuestra esencia se vuelve cada vez más fuerte, más resiliente.