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Estas fotos de Freddie Mercury con su última pareja demuestran por qué el amor siempre es amor

Sociedad

Por: pijamasurf - 05/31/2017

La amorosa intensidad de Freddie Mercury y Jim Hutton, quienes fueron pareja de 1985 a 1991, quedó plasmada en estas fotografías

Como sabemos bien, la sociedad tiene una tendencia marcada a establecer las líneas que debe seguir el comportamiento humano, lo cual, en cierta medida, tiene que ser así, en tanto nuestra evolución ha estado determinada por el esfuerzo colectivo que realizamos como especie. El convencimiento y el consenso son herramientas de evolución colectiva, pero hasta cierto punto también lo han sido la imposición y la obligatoriedad. Tristemente, en su historia el ser humano no ha sabido encontrar el equilibrio entre los intereses comunes y la libertad individual.

Uno de los ámbitos en donde se expresa con mayor intensidad esa tensión entre el individuo y la sociedad es la sexualidad. Sobre todo a partir del siglo XIX, en la cultura occidental todo lo asociado con el comportamiento sexual ha sido objeto de represión, censura y prohibiciones de muy diversa índole, intentando obligar al sujeto a plegarse completamente a los lineamientos de una supuesta “normalidad sexual” que, por otro lado, siempre ha sido inexistente salvo en el plano ideal o el discursivo, pues en la práctica la sexualidad subjetiva termina por emerger, cualquiera que sea su forma, inevitablemente.

En las fotografías que ahora compartimos encontramos una emotiva prueba de por qué la sociedad no tendría que inmiscuirse en las decisiones sexuales y amorosas del individuo. Las imágenes muestran a Freddie Mercury y Jim Hutton, quienes fueron pareja desde 1985 y hasta la muerte del cantante, en 1991.

En Albertine desaparecida, uno de los tomos de su monumental En busca del tiempo perdido, Marcel Proust escribió estas palabras que sirven a la perfección para acompañar estas fotografías:

En lo personal encontraba absolutamente indiferente desde el punto de vista de la moral que se buscara el placer con un hombre o con una mujer, y muy natural y muy humano que se buscara donde se pudiera encontrar.

La peculiar sexualidad orgiástica de los antiguos egipcios

Sociedad

Por: pijamasurf - 05/31/2017

El Egipto faraónico fue comparativamente benévolo con las mujeres y practicó una sexualidad orgiástica

Los antiguos egipcios siguen siendo, en gran medida, un misterio para nuestra civilización: conocemos sus grandes construcciones, pero no sabemos mucho de sus vidas o de cómo lograron tal esplendor.

Algunos papiros, sin embargo, revelan ciertas prácticas que hoy resultan llamativas. Como publica el sitio ABC, glosando el texto "Apuntes sobre la erótica egipcia y la sexualidad en el Antiguo Egipto", de Jorge Roberto Ogdon, la sexualidad en el Egipto de la época faraónica era bastante libre, natural y sofisticada en cierta forma, algo que chocó abiertamente con la moral de la época de Napoleón en la que empezaron a hacer importantes descubrimientos arqueológicos, antropológicos y lingüísticos de esta cultura. Champollion famosamente señaló que observó "imágenes de monstruosa obscenidad". En el Papiro erótico de Turín se puede ver la celebración de orgías entre hierofantes y altos miembros de la corte, con leyendas que incluyen, según publica ABC, el sutil "Ven y métemela por detrás".

Herodoto describió algunas de estas orgías celebradas en nombre de la diosa felina Sejmet Bastet en Bubastis:

Las barcas, llenas de hombres y mujeres, flotaron cauce abajo por el Nilo: Los hombres tocaban flautas de loto, las mujeres címbalos y los panderos, y quien no tenía ningún instrumento acompañaba la música con palmas y danzas. Bebían mucho y tenían relaciones sexuales. Esto era así mientras estaban en el río; cuando llegaban a una ciudad los peregrinos desembarcaban y las mujeres cantaban, imitando a las de esa ciudad.

Al igual que en algunas religiones de la India, el semen tenía una connotación sagrada. Un mito narra cómo Atum, el autoexistente (equivalente al Prajapati védico), produjo a los siguientes dioses al masturbarse, y el  mismo Nilo era el semen de la deidad. Así entonces se llevaba un ritual en el que el faraón se masturbaba a la orilla del río para contribuir a la renovación de la fertilidad. El faraón debía ir una vez al año a la orilla del Nilo a masturbarse, y tener cuidado de que el semen cayera en el agua. Acto seguido, los demás asistentes debían hacerlo también. 

De acuerdo con el mismo artículo los egipcios practicaban ocasionalmente la necrofilia y zoofilia, eran especialmente liberales en cuanto al divorcio y las mujeres tenían control de su sexualidad: no dependían legalmente del marido, ni tenían que llegar vírgenes al matrimonio.