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Ante el inminente colapso de la sociedad, aprende a desprenderte de tus posesiones

AlterCultura

Por: pijamasurf - 01/17/2017

Un poco de limpieza apocalíptica para estar ligeros y en sintonía con los tiempos.

Es difícil decir si se trata del pánico, la paranoia o simplemente el análisis concienzudo de los hechos, pero muchas personas creen que estamos en un punto crítico en el que se acerca una especie de colapso de la economía, de las instituciones y en general de la realidad --al parecer el planeta ya no aguanta nuestro modelo de vida y al parecer también hemos empoderado a seres humanos tiránicos y deludidos, los cuales de cualquier manera tienen que ser el reflejo de nuestra sociedad. Todo parece ser una broma, cargada de humor negro. Más allá de esta situación o de este dudoso diagnóstico (como dijera un escritor italiano, siempre es el Kali Yuga) lo que sí es evidente es que en algún punto, probablemente no tan lejano, el mundo como lo conocemos colapsará y tendremos que vivir de manera más austera y sencilla, al menos si queremos hacerlo sobre la faz de este planeta (y no en otra estrella o en un mundo de realidad virtual). 

Por ello parece ser apropiado al menos empezar a pensar en cómo sería un mundo apocalíptico o un mundo simplemente rústico y sin muchas cosas. Parece inteligente dejar de identificarse demasiado con nuestras posesiones y considerar la posibilidad de que todo lo que nos da seguridad material se modifique radicalmente. Para que este proceso no sea tan traumático, siempre es importante dejar de tomarse tan en serio (el mundo y uno mismo). Al rescate las caricaturas de limpieza apocalíptica de Tom Gauld de la revista New Yorker.

 

 

Mientras que la sociedad colapsa a nuestro alrededor y nos aferramos a la vida entre las ruinas, es muy importante tener tener una hogar agradable y organizado en el cual resguardarse. 

 

Un ambiente pulcro aclarará tu mente y te dará más tiempo para enfocarte en las cosas verdaderamente importantes en la vida, como pepenar la basura en busca de comida y proteger tu casa de insectos gigantes.

 

 

Quédate sólo con cosas que te llenen de alegría o sean útiles. Por ejemplo un juguete que evoca memorias felices de la infancia, o un hacha que puede decapitar un robot asesino.

Y si un objeto no parece producir alegría, dale las gracias y déjalo partir. Pero hazlo de manera callada para que no atraiga la atención de las cosas monstruosas debajo de la Tierra.

No sientas la necesidad de quedarte con regalos no deseados. Deshacerte de ellos calladamente es más fácil que nunca, ahora que la Tierra está cubierta con pozos insondables de fuego sulfúrico.

La felicidad real está vinculada a aspectos que se encuentran en una vida muy sencilla

Según Peter Adeney, conocido como Mr. Money Moustache, el gurú de la frugalidad, una de las grandes ilusiones de nuestra sociedad, que además es intensamente promovida por el sistema económico, es que existe una correlación en tener productos de lujo y la felicidad. Si bien cierta cantidad de dinero no es indispensable pero sí muy útil para alcanzar una posible libertad y goce básico de la existencia, una vez que se tiene suficiente para resolver lo necesario, más dinero no produce más felicidad. Las siguientes cosas sí lo hacen (según la revisión de Adeney de la literatura científica):

 

-Amistad

-Libertad

-Salud

-Trabajo significativo

-Privacidad

-Filosofía de vida

-Comunidad

Todas estas cosas están resueltas en una vida primitiva, rústica, sencilla, conectada con el mundo natural, real de la comunidad (y no sólo virtualmente) --así que todas las demás cosas, todas las cosas con las que llenamos nuestras vidas son realmente excedentes. Tienen en común que no son cosas consumibles o que podamos comprar. Absurdamente gastamos la mayor parte de nuestra energía y tiempo en conseguir aquello que realmente no necesitamos y que no contribuye significativamente a hacernos más felices. Sería quizás más inteligente simplemente contentarnos con lo que ya tenemos y dedicarnos a administrarlo. 

"Vivimos en una trampa, los productos de lujo deberían tener una advertencia tipo EL DALÁI LAMA HA DETERMINADO QUE ESTE PRODUCTO NO AUMENTA LA FELICIDAD", bromea Adeney. Sin embargo, es una broma importante de recordar, especialmente cuando los expertos de finanzas, políticos y celebridades promueven la idea de que entre más lujosa sea nuestra vida más felices seremos.