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Desde fines del siglo XX, la perspectiva psicológica de la astrología que iniciara Jung fue desarrollada, refinada y sistematizada por sus continuadores, constituyendo hoy en día la visión predominante y más sofisticada de la práctica astrológica. Richard Tarnas le dio el nombre de astrología arquetipal

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Oh, hombre, conócete a ti mismo,

y conocerás al universo y a los dioses.

Inscripción en el umbral del Oráculo de Delfos

 

II. De la astrología tradicional a la astrología arquetipal

Probablemente la concepción tradicional más sofisticada de la astrología haya tenido lugar en el sur de Francia y España, dentro del esoterismo judío, aproximadamente en el siglo XII. La tradición esotérica de la Kabbalah surgió como una síntesis coherente de otras múltiples tradiciones: el pitagorismo, el hermetismo, el neoplatonismo y, principalmente, la propia astrología. Tal síntesis del conocimiento esotérico de la antigüedad se expresó en la Kabbalah en un glifo llamado Árbol de la Vida. Dentro de este, 10 esferas (siete de ellas asociadas a los siete “planetas” tradicionales) llamadas sephiroth representan a las 10 fuerzas, principios o arquetipos cósmicos centrales de la existencia, tanto a nivel macrocósmico como microcósmico.

arbol (1)La virtud de este esquema fue no solo relacionar estos principios cósmicos y crear a partir de estas relaciones un sistema filosófico-místico de varias aplicaciones prácticas, sino reconocer las múltiples manifestaciones de estos principios en el Kosmos. El Árbol de la Vida puede concebirse, así, como un gran fichero simbólico que vincula estos principios arquetípicos con diversos aspectos de la existencia: panteones mitológicos, colores, metales, notas musicales, plantas, perfumes, sustancias, virtudes y vicios, así como otros tipos de símbolos, creando un gran sistema de correspondencias arquetípicas.

Hablando, pues, en general, clasificamos a los dioses y diosas de todos los panteones paganos en los 10 casilleros de los 10 Sephiroth Sagrados, apoyándonos principalmente en sus asociaciones astrológicas para guiarnos, porque la astrología es un solo lenguaje universal, pues todas las personas ven los mismos planetas (...) Todas las diosas de las mieses se refieren a Malkuth, y todas las diosas lunares a Yesod. Los dioses de la guerra y los dioses destructivos, o los demonios divinos, se refieren a Geburah, y las diosas del amor a Netzach... (Dion Fortune, La cábala mística, 1935)

Asimismo, en la filosofía de la Kabbalah, cada uno de estos 10 principios se manifiesta en distintas formas en los 4 mundos que integran la existencia, desde lo más elevado, sutil e inconcebible hasta lo más denso, solido y mundano.

La tarea de reinterpretar la tradición astrológica a partir de una dimensión simbólica moderna fue iniciada a principios del siglo XX por el médico y psiquiatra suizo Carl Gustav Jung. El gran aporte de Jung fue ni más ni menos que la introducción de la psicología del inconsciente en la interpretación astrológica tradicional.

En su exploración y cartografía de la psique humana (empezando por la suya propia), Jung halló que bajo el inconsciente personal popularizado por Freud existe un estrato más hondo, que constituye la estructura invisible de la conciencia humana: lo inconsciente colectivo. En este nivel, descubrió Jung, todas las manifestaciones simbólicas de las diversas culturas se hallan conectadas por una serie de modelos básicos, estructuras fundamentales, patrones de sentido recurrentes, modalidades típicas de aprehensión o ideas primordiales. Recuperando la tradición platónica, Jung los denominó arquetipos.[1] Los arquetipos como tales resultan irrepresentables, pero su existencia se expresa simbólicamente en la imaginería de nuestras fantasías y nuestros sueños, en manifestaciones emocionales o sintomáticas, en el arte, en nuestras formas de conducta y nuestras preferencias, así como en nuestra forma de evaluar y percibir el mundo, incluyendo “posiciones éticas, reacciones instintivas, modos de pensamiento y habla” (James Hillman, Re-imaginar la psicología, 1999). 

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Dotado de una erudición que iba más allá de las limitaciones de su época, Jung encontró la universalidad de estos arquetipos en expresiones culturales de los más diversos ámbitos y disciplinas: mitología, religión, filosofía, así como numerosos sistemas simbólicos de distintas tradiciones esotéricas, tanto de Occidente como de Oriente. La astrología fue uno de estos sistemas. En palabras del propio Jung, “la astrología representa la suma de todo el conocimiento psicológico de la antigüedad”.

Originalmente Jung concibió todo el sistema simbólico de la astrología (los planetas, el zodiaco y los cuatro elementos) como una proyección de los pueblos de su inconsciente colectivo sobre el cielo abierto. El vasto manto estelar y sus múltiples mutaciones habría sido, por así decir, el primer test de Rorschach:

La oscura psique es como un cielo interior sembrado de estrellas, cuyos planetas y constelaciones representan los arquetipos en toda su luminosidad y numinosidad. El firmamento es, en efecto, el libro abierto de la proyección cósmica, el reflejo de los mitologemas, es decir, de los arquetipos. En esta concepción se dan la mano la astrología y la alquimia, las dos antiguas representantes de la psicología de lo inconsciente colectivo. (Carl Gustav Jung, Arquetipos e Inconsciente Colectivo, 1955)

Tal concepción, en lugar de invalidar la idea de una relación real entre los fenómenos astronómicos y los procesos internos de la psique, sugiere la concepción de una aprehensión intuitiva de los pueblos ancestrales del principio hermético de correspondencia: “como es arriba, es abajo.”

La astrología interesaba poderosamente a Jung no solo porque su estructura simbólica resultaba completamente coincidente con su modelo del inconsciente colectivo, sino por el valor que encontraba en ella en la propia práctica terapéutica. Con frecuencia, Jung solía utilizar la carta natal (el "mapa estelar" del momento de nacimiento de las personas) para comprender mejor la psicología de sus pacientes, especialmente en los casos que resultaban más oscuros a la pura hermenéutica psicoanalítica. En una entrevista para una revista astrológica francesa afirmó que “con considerable seguridad puede esperarse que una situación psicológica dada, bien definida, se acompañe de análoga configuración astrológica. La astrología consiste en configuraciones simbólicas del inconsciente colectivo...” (1954).

Por otra parte, en su obra Tipos psicológicos, Jung concluyó que la disposición individual que hace a la propia personalidad humana preexiste como un factor en la niñez, es innata, y no puede ser adquirida en el transcurso de la vida. Toda la tradición astrológica está basada en este principio.

Desde fines del siglo XX, la perspectiva psicológica de la astrología que iniciara Jung fue desarrollada, refinada y sistematizada por sus continuadores, constituyendo hoy en día la visión predominante y más sofisticada de la práctica astrológica: autores como Dane Rudhyar, Liz Greene, Howard Sasportas y, más recientemente, Richard Tarnas, quien le dio el nombre de astrología arquetipal.

El trabajo de Tarnas, centrado especialmente en astrología planetaria, correlaciona de manera precisa los significados astrológicos tradicionales y contemporáneos de los planetas con los arquetipos junguianos, presentando un modelo interpretativo de múltiples capas. En este, los así llamados arquetipos planetarios son comprendidos como 10 principios cósmicos que, a través de sus continuas relaciones, se manifiestan en la realidad en múltiples aspectos. Los movimientos y alineamientos de los siete “planetas” tradicionales (incluyendo el Sol y la Luna) y los tres planetas descubiertos en la modernidad (Urano, Neptuno y Plutón) serían el aspecto visible y macrocósmico de procesos arquetípicos que forman parte del entramado mismo del Kosmos, o al menos de las estructuras creativas profundas que configuran nuestro sistema solar. Los arquetipos, en términos de Tarnas, muy bien pueden considerarse estructuras formativas y principios que existían y se manifestaban antes de la emergencia de la conciencia humana, e incluso, siguiendo al propio Jung, pueden también considerarse la causa de la estructura misma de la conciencia humana. 

 

 

Uno de los rasgos esenciales que los arquetipos planetarios presentan, de acuerdo a Tarnas, es su multidimensionalidad, lo que significa que son principios que se expresan o manifiestan en distintos niveles, grados o estados del Ser sin poder ser reducidos a una sola dimensión de la existencia. En tal sentido, su manifestación puede distinguirse en procesos psicológicos, mitológicos, artísticos, instintivos, biológicos, físicos y metafísicos, individuales e histórico-colectivos. Considerados de esta forma, los arquetipos planetarios pueden ser vistos, como en la noción tradicional de la Kabbalah, como principios que, en diversos niveles de la evolución del Sistema Solar, presentan un proceso de despliegue cada vez más profundo y multidimensional, el cual ya estaba presente potencialmente en su naturaleza:

Se los puede concebir en términos míticos como dioses o diosas (o como lo que Blake llamó “los Inmortales”); en términos platónicos, como principios trascendentes e Ideas numinosas; o en términos aristotélicos, como universales inmanentes y formas dinámicas internas. Es posible abordarlos al modo kantiano, como categorías a priori de la percepción y la cognición (…) de acuerdo con Kuhn, como estructuras paradigmáticas subyacentes que dan forma al pensamiento y la investigación en la ciencia (…) al modo freudiano como  instintos primordiales que impulsan y estructuran los procesos biológicos y psicológicos; o a la manera de Jung, como principios formales fundamentales de la psique humana, expresiones universales de un inconsciente colectivo y, en última instancia, del unus mundus. (Rirchard Tarnas, Cosmos y psique: Indicios para una nueva visión del mundo, 2009)

Por otra parte, los arquetipos planetarios son polivalentes, lo que implica que cada uno de ellos puede manifestarse en cada una de las dimensiones del Kosmos en múltiples aspectos, sin por ello perder su propia unidad de sentido:

El arquetipo de Saturno se puede expresar como juicio, pero también como vejez; como tradición, pero también como opresión: como tiempo, pero también como mortalidad; como depresión, pero también como disciplina; como gravedad en el sentido de peso, pero también en el sentido de seriedad y dignidad. (Richard Tarnas, ibid.)

cosas.solar_.1Finalmente, la astrología arquetipal de Tarnas se aleja de toda idea de determinismo y fatalidad y se sustenta sobre su propia concepción de un Kosmos participativo[2], en el que los alineamientos planetarios que marcan el nacimiento de todo ser humano y los procesos arquetípicos que siguen sucediéndose durante la totalidad de la vida configuran tendencias y fuerzas que pueden ser vividas y expresadas de formas muy amplias de acuerdo a nuestro propio grado de conciencia de estas:

Cuanto más rigurosamente comprenda uno las fuerzas arquetípicas que configuran y afectan su propia vida, más flexible e inteligente puede ser su reacción a la hora de tratar con ellas. En la medida en que no se tiene conciencia de estas fuerzas, poderosas y a veces enormemente problemáticas, se está más o menos a merced de los arquetipos, pues se actúa de acuerdo con motivaciones inconscientes y con muy pocas posibilidades de participar de manera cocreativa en el despliegue y refinamiento de estas potencialidades. El conocimiento de los propios arquetipos produce mayor autoconciencia y, por lo tanto, mayor autonomía personal. (Richard Tarnas, ibid.)

En la última parte, recorreremos simbólicamente los 10 arquetipos planetarios a partir de una síntesis de sus significados esenciales, así como de sus correspondencias arquetípicas en la mitología, la filosofía, las teorías científicas, los símbolos oníricos, así como diversos sistemas esotéricos.

 

El sentido original de la filosofía: un ejercicio espiritual y un entrenamiento para la muerte

AlterCultura

Por: pijamasurf - 07/02/2015

En la segunda entrega de Cadena Áurea de Filosofía nos preguntamos sobre el sentido original de la filosofía que concibieron los filósofos griegos, especialmente la tradición platónica: un arte de vida, un entrenamiento para la muerte y una herramienta de evolución espiritual

 

En el segundo episodio del podcast de filosofía Cadena Áurea, el Dr.Ernesto Priani y Alejandro Martínez Gallardo conversan sobre el significado original de la filosofía y contemplan la importancia de rescatar el espíritu que encarnaron los antiguos filósofos helénicos y retomar una tradición filosófica que no se contentaba con el razonamiento discursivo y la abstracción, separación y clasificación de la realidad en sistemas lógicos, sino que era un camino teórico y práctico para la transformación y el crecimiento espiritual del ser humano. 

 

0-1:20: Intro -- Track: "How To Operate Your Brain" --Tim Leary sobre Sócrates y las ideas de "conócete a ti mismo" y "cuestiona a la autoridad".

1:20-5:00: La filosofía cómo un arte de vida y un medio de transformación: ¿hemos perdido el espíritu original de la filosofía?, ¿sabiduría y filosofía se han separado?

5:00-9:00: La tradición platónica y el significado original de la filosofía; Platón y la filosofía como entrenamiento para la muerte y como el arte de hacerse como dios; la importancia de la iniciación y los misterios; ¿la filosofía es el yoga de Occidente?

9:00-13:00: ¿La modernidad está regida por la superficialidad?, ¿nuestra vida es poco profunda?; nuestra época ha exiliado al alma, pero no se puede hablar sobre filosofía sin hablar del alma; "la filosofía como purificación del alma"; el alma como concepto integrador, la aglutinación de inteligencia y cuerpo; trinidad vs dualidad; Heinrich Zimmer y la filosofía de la transformación de la India.

13:00-17:00: La filosofía debe ser practicada; una herramienta en contra de la enajenación del capitalismo y el consumismo; la tradición filosófica de la imaginación; la imaginación como el órgano de percepción que aprehende  el mundo espiritual; la filosofía contra el materialismo; Sócrates y la reflexión sobre la muerte.

17:00-21:00: Los beneficios de meditar sobre la muerte; los procesos de la naturaleza; el hombre como espejo del cosmos; (18:30) Track: "Comply-Emergency Broadcast System"; la filosofía en la vida cotidiana; ejercicios prácticos de filosofía; la filosofía para comprender la fantasía y defendernos de la programación mental de los medios masivos y la publicidad.

21:00-25:00: La magia de las imágenes; la realidad como una guerra de fantasmas; un tip para navegar la cotidianidad, cortesía del emperador Marco Aurelio; la importancia de reflexionar sobre la vida y observar el mundo y el ser; ¿tomar las cosas con filosofía nos puede curar?; una reflexión sobre la frase: "el dolor es inevitable, pero el sufrimiento es opcional"; las enfermedades como movimientos o comunicaciones del alma

25:00-27:39: La importancia de una vida con significado (la vida con filosofía es más rica); la eudaimonia, o el buen daimon; la conexión entre el hombre y el cosmos; seguir los ritmos de la naturaleza para llevar una vida más sana y significativa.

 

Axis conceptual

-Una filosofía cuyo centro es el alma y cuyo objetivo es la transformación.

-Transformación porque el filósofo al tener la experiencia del conocimiento se convierte en aquello que conoce (una gnosis propiamente) y también porque, para conocer lo que yace más allá de las apariencias, el filósofo debe agudizar su percepción y trabajar su propio instrumento de conocimiento: su ser. Dice la tradición platónica que solo podemos conocer aquello a lo que nos parecemos, el verdadero conocimiento es un vínculo de simpatía: un reconocimiento de la unidad.

-No hay verdadero entendimiento intelectual sin la energía que permita sostener la experiencia.

-La filosofía puede ser (y ha sido antiguamente) usada como un antídoto contra el materialismo.

-La filosofía platónica y neoplatónica, no debemos olvidar, es un cuerpo de conocimientos teóricos y prácticos que permiten al hombre comprender el mundo, comprenderse a sí mismo y posteriormente alcanzar un estado de conciencia en el que la muerte es percibida como la oportunidad de poner a prueba la labor de conocimiento y emprender el vuelo del alma de regreso a la unidad divina. O, como dijera Plotino: "el vuelo del solo al Solo".

-Entrenarse para morir es el ejercicio espiritual por antonomasia, el filósofo así se declara a favor de su alma y se opone al pesado sueño de la existencia material.

-Observar los ritmos y patrones del cosmos es parte del ejercicio de autoconocimiento, puesto que el hombre es un pequeño cosmos.

 

 

Material adicional- Como complemento o también para profundizar un poco más sobre estos temas, compartimos una serie de citas

 

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EL ORIGEN DE LA FILOSOFÍA EN LA TRADICIÓN PLATÓNICA 

El filósofo lituano Algis Uzdavinys escribe, en su introducción a la antología The Golden Chain:

En la definición de Platón de la filosofía como un entrenamiento para la muerte (Fedón, 67cd) se hizo una implícita distinción entre la filosofía y el discurso filosófico. La filosofía moderna occidental (una criatura un tanto monstruosa y corrompida, inicialmente modelada por la teología cristiana y por la lógica postcartesiana) ha sido sistemáticamente reducida al discurso filosófico dogmático de un solo a través de la unilateralidad fatal de su mentalidad humanista secular y una crucial incomprensión de su sabiduría tradicional. La tarea de los filósofos antiguos de hecho era contemplar el orden cósmico y su belleza; vivir en armonía con él y trascender las limitaciones impuestas por la experiencia sensorial y el razonamiento discursivo.

Uzdavinys rastrea el origen de la filosofía a la iniciación en una tradición espiritual (lo que Marsilio Ficino llamaría prisca theologia):

En el sentido órfico-pitagórico, filosofía significaba sabiduría (sophia) y amor (eros) combinados en una purificación moral e intelectual con el fin de lograr una "semejanza a Dios" (homoiosis theo, Platón, Teeteto, 176b). Esta semejanza debía ser lograda a través de la gnosis, conocimiento... La filosofía platónica (y sobre todo el neoplatonismo) es una vía contemplativa y espiritual basada en la intelección o la visión noética (noesis), que trasciende el reino de la percepción sensorial y el razonamiento discursivo. A través de una aprehensión inmediata de primeras causas, la inteligencia no-discursiva lleva a la (henosis) con las Formas divinas. "El conocimiento de los dioses", dice Jámblico, "es virtud y sabiduría y felicidad perfecta y nos hace como los dioses".

Manly P. Hall escribe, en su introducción a The Secret Teachings of All Ages:

Platón consideraba la filosofía como el bien más grande otorgado por la divinidad al hombre. En el siglo XX, sin embargo, se ha convertido en una complicada y onerosa estructura de nociones arbitrarias irreconciliables --cada una, no obstante, sostenida por una lógica casi incontestable. Los altivos teoremas de la vieja Academia que Jámblico comparó con el néctar y la ambrosía de los dioses se han adulterado tanto por la opinión --que Heráclito declaró ser una demoledora enfermedad de la mente-- que el hidromiel celestial sería irreconocible para este gran neoplatónico. Evidencia convincente de la creciente superficialidad del pensamiento científico y filosófico moderno puede verse en su constante deriva hacia el materialismo. 

[...] En esta era en la que la palabra "filosofía" tiene poco significado si no está acompañada de algún otro término calificativo. El cuerpo de la filosofía ha sido segmentado en innumerables ismos, más o menos antagónicos, los cuales se han esforzado tanto por refutar las falacias de uno o del otro que las cuestiones más sublimes del orden divino y el destino humano han sufrido un deplorable descuido.

En Words to the Wise, el filósofo canadiense señala:

Los misterios instituidos de la antigüedad poseían una tradición metafísica intacta que descendía de una larga línea de hierofantes desde los oscuros principios del tiempo. El merito de estos sistemas puede ser inferido por el alto orden de hombres que dejaron testimonio de lo sublime de sus enseñanzas. Pitágoras, Platón, Aristóteles, Plutarco, Proclo, Cicerón, Hipatia, Fidias, Hipócrates y una hueste más de pensadores reconocieron la supremacía de los misterios instituidos de los griegos y los romanos. Mentes de esta calidad difícilmente son engañadas por la superficialidad.   

 

LA FILOSOFÍA COMO ARTE DE VIDA Y PRAXIS DE TRANSFORMACIÓN

El emperador romano y filósofo estoico Marco Aurelio, en sus Meditaciones:

1. Al despuntar la aurora, hazte estas consideraciones previas: me encontraré con un indiscreto, un ingrato, un insolente, un mentiroso, un envidioso, un insociable. Todo eso les acontece por ignorancia de los bienes y de los males. Pero yo, que he observado que la naturaleza del bien es lo bello, y que la del mal es lo vergonzoso, y que la naturaleza del pecador mismo es pariente de la mía, porque participa, no de la misma sangre o de la misma semilla, sino de la inteligencia y de una porción de la divinidad, no puedo recibir daño de ninguno de ellos, pues ninguno me cubrirá de vergüenza; ni puedo enfadarme con mi pariente ni odiarle. Pues hemos nacido para colaborar, al igual que los pies, las manos, los párpados, las hileras de dientes, superiores e inferiores. Obrar, pues, como adversarios los unos de los otros es contrario a la naturaleza. Y es actuar como adversario el hecho de manifestar indignación y repulsa.

Heinrich Zimmer, en Filosofía de la India:

Pero la principal preocupación --en notable contraste con los intereses modernos de los filósofos occidentales-- ha sido siempre no la información sino la transformación: un cambio radical de la naturaleza humana y, con el, una revelación de su manera de entender tanto el mundo exterior como su propia existencia: transformación tan completa como es posible, y que, si tiene éxito, equivaldrá a una total conversión o renacimiento, será un renacimiento. 

El filósofo francés Pierre Hadot explica por qué decidió titular a su libro Ejercicios espirituales y filosofía antigua:

De hecho, estos ejercicios --tal como podemos advertir en el texto de G. Friedmann-- corresponden a un cambio de visión del mundo y a una metamorfosis de la personalidad. La palabra «espiritual» permite comprender con mayor facilidad que unos ejercicios como estos son producto no solo del pensamiento, sino de una totalidad psíquica del individuo que, en especial, revela el auténtico alcance de tales prácticas: gracias a ellas el individuo accede al círculo del espíritu objetivo, lo que significa que vuelve a situarse en la perspectiva del todo ("Eternizarnos al tiempo que nos dejamos atrás").

[...] La práctica de la filosofía no consistía en producir la teoría de la lógica, eso es la teoría de hablar bien y pensar bien, tampoco en producir la teoría de la física, eso es del cosmos, ni en producir  la teoría de actuar bien --sino que se ocupaba de hablar bien, de pensar bien, de actuar bien y de estar verdaderamente consciente del lugar que uno ocupa en el cosmos.

Manly P. Hall, en Words to the Wise:

Antes de la sabiduría debe llegar la capacidad de la sabiduría. El entendimiento es solo posible para un organismo que se ha entrenado para entender; y uno no se entrena solamente deseando, suspirando, escuchando. Como un atleta debe entrenarse para tener un alto rendimiento corporal, así también el estudiante de filosofía debe poner sus pensamientos, emociones y acciones bajo una disciplina especializada si es que quiere lograr fuerza filosófica.

Henry Corbin en Cuerpo Espiritual y Tierra Celeste:

No hay una verdadera filosofía que no desemboque en metafísica del éxtasis, ni experiencia mística que no requiera una preparación filosófica seria. 

 

FILOSOFÍA DEL MICROCOSMOS 

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Christos Evangeliou, en The Hellenic Philosophy: Between Europe Asia and Africa:

Podemos aprender del Sócrates platónico y de la genuina filosofía platónica una lección de cómo vivir en armonía con la naturaleza y la Madre Tierra, que merece nuestro amoroso cuidado mientras va envejeciendo y es cada vez más contaminada por nosotros, sus hijos desobedientes, tal vez su más grande pena, pero potencialmente su más grande gloria, mientras que el Padre Cronos nos hace más sabios a través del sufrimiento; y ver al Cosmos como nuestro hermano mayor con un cuerpo mucho más grande que el nuestro, pero hecho de los mismos elementos y con una "Hermana Alma" mucho más sabia que nuestras almas, que ocasionalmente detendrían el ritmo frenético, voltearían hacia adentro, e intentarían descubrir quiénes son, de dónde vienen, a dónde van y de qué se trata esta vida.

El médico y alquimista Paracelso (Selected Writings):

Así que la filosofía no es más que el conocimiento y el descubrimiento de aquello que tiene su reflejo en el espejo [...].

El cielo es el hombre y el hombre es el cielo, y todos los hombres juntos son el único cielo, y el cielo no es más que un solo hombre. 

Todo lo que la teoría astronómica ha sondeado profundamente estudiando los planetas y las estrellas y sus relaciones... puede ser aplicado al firmamento del cuerpo [humano].

Y el Sol y la Luna y los planetas, así como las estrellas y el caos, están en el hombre... el cuerpo atrae el cielo [...].

Ningún cerebro puede abarcar completamente toda la estructura del cuerpo del hombre y la extensión de sus virtudes; puede entenderse solo como una imagen del macrocosmos, la Gran Criatura. Solo así se manifiesta lo que yace dentro de él. Lo exterior y lo interior son una sola cosa, una constelación, una influencia, una concordancia, una duración... una fruta.

  

UNA MEDITACIÓN SOBRE LA MUERTE

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Rainer Maria Rilke, en Las Elegías de Duino:

Morir es trabajo duro y está lleno de recogimiento antes de que uno pueda gradualmente sentir un trazo de la eternidad.  

Pierre Hadot, en Ejercicios espirituales y filosofía antigua:

Sócrates se expuso a la muerte por la virtud. Prefirió morir antes que renunciar a las exigencias de su conciencia; prefirió por tanto el Bien al ser, y la conciencia y el pensamiento a la existencia corporal. Semejante elección constituye precisamente la elección filosófica fundamental, pudiéndose decir por tanto que la filosofía implica el ejercicio y el aprendizaje de la muerte, si es cierto que somete el deseo de existencia propio del cuerpo a las exigencias superiores del pensamiento. Como indica el Sócrates del Fedón: «Así pues, es cierto que quienes, en el sentido exacto de la expresión, se tienen por filósofos se ejercitan para morir, y que la idea de estar muertos no resulta para ellos, o en todo caso menos que para cualquier otro en el mundo, motivo de espanto. 

Platón, en el Gorgias:

"¿Quién sabe --como dice Eurípides-- si esta vida no es la muerte, y la muerte la vida?". Existen filósofos que mantienen que aún en vida estamos muertos, y que el cuerpo (soma) es la tumba (sema) del alma.

 

UNA FILOSOFÍA CON ALMA E IMAGINACIÓN VS EL MATERIALISMO

Jean Gebser, en su libro Origen y presente:

Una nueva realidad espiritual es sin duda la única seguridad de que se puede conjurar la destrucción material que nos amenaza, y tan solo su realización parece garantizar una subsistencia de la humanidad contra los poderes de la técnica, de la "ratio" y el caótico estado de ánimo. 

Si nuestra conciencia, y me refiero a la concienciación, vigilancia y claridad del individuo, no logra ayudar a que irrumpa una nueva realidad y a que ejerza sus efectos, entonces tendrán razón los profetas de la decadencia. Todo lo demás es ilusión. Con esto se plantean grandes exigencias a cada uno de nosotros, y cada uno de nosotros está cargado de responsabilidad.

Henry Corbin, en Cuerpo espiritual, tierra celeste:

Esto es sin ninguna duda lo que hemos olvidado en Occidente, desde que se perdió la "batalla a favor del Alma del mundo". Una vez perdida esta batalla, la imagen es presa de todas las degradaciones, de todas las desvergüenzas de una imaginación que ha perdido su eje orientador y, con ello, su función cognitiva. Ya no se conocen más que las imágenes derivadas de lo sensible o que son perceptibles a través de los sentidos (la llamada civilización de la imagen, la pantalla de cine). A partir de ahí, ya no hay imágenes metafísicas, ni metafísica de la imagen y de la imaginación, ya que el principio de esta es que, mediante el órgano del alma, por su función imaginadora, es el propio universo del Ser el que se revela en las Formas imaginales del mundus imaginalis, que revelan eo ipso al alma misma su propia imagen, su álter ego, al mundo del Malakūt.

 

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