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Imágenes de la sobrepoblación y el sobreconsumo: la doble dinámica de la destrucción

Ecosistemas

Por: pijamasurf - 04/04/2015

Un mundo de ciudades monstruosas que se comen las montañas, desiertos infernales de petróleo, cementerios de troncos iterados, surfistas que se deslizan por olas de basura
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La enorme, irrestañable mancha urbana de la ciudad de México crece como si fuera ola apocalíptica. FOTO: Pablo López Luz

El paradigma socioeconómico imperante en nuestro planeta --el crecimiento infinito para abastecer nuestro sistema económico y nuestro deseo de tener más cosas-- tiene serias consecuencia ambientales y empieza a generar inquietantes preguntas sobre nuestra capacidad de sostener nuestro estilo de vida sin arrasar a las demás formas de vida y hacer de la Tierra un gigantesco terreno baldío.

Esta preocupación ha generado el libro Overdevelopment, Overpopulation, Overshoot (OVER)que congrega a científicos, artistas y activistas en torno al tema de la sobrepoblación, el sobredesarrollo, el exceso de consumo y la desigualdad y los problemas ecológicos y políticos que generan. El libro también cuenta con una serie de imágenes que poderosamente comunican el estado alarmante de nuestra realidad planetaria. Grandes masas urbanas que atiborran el espacio, miles de personas apiladas en paupérrimos barrios, surfistas deslizándose por olas de basura, otras miles de personas más corriendo como los perros de Pavlov ante las campanas de la programación psicosocial en búsqueda de nuevos aparatos, míticas aves que alimentaban nuestra imaginación envenenadas por nuestros desechos, bosques asolados, contaminantes y toxinas flotando por el mar y el aire, etc... Un panorama de la destrucción que busca generar acción de cambio.

La pregunta crucial, como se dice en la introducción del libro, no tiene que ver con la cantidad de personas que caben en un espacio delimitado (los más de 7 mil millones de personas del mundo cabrían, hacinados, en Texas). Es: 

¿Cuántas personas puede sostener la Tierra, a un nivel de vida razonable, dejando, a su vez, lugar para que la diversidad de la vida florezca? No hay una respuesta precisa a esta pregunta, pero los hechos de manera demoledora señalan que no podemos seguir como vamos. Ya estamos propinando daño severo al planeta. En algo tenemos que ceder.

Y es que la economía de crecimiento infinito, el uso de recursos no renovables y la proyección moderada de que para 2100 llegaremos a 10.9 mil millones de habitantes, simplemente no hacen sustentable nuestro modo de vida. No necesariamente tenemos que dejar de tener hijos, pero sí necesitamos implementar otro sistema de vida. Esperemos que podamos reaccionar antes de que nos orille una fecha límite, encarándonos con un funesto ultimátum. 

 

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Surfeando olas de basura en Indonesia. FOTO: Zach Noyle

 

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Tala industrial en Oregon. FOTO: Daniel Dancer

 

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Derrame petrolero incendiando el mar. FOTO: Daniel Beltrá

 

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El infierno en la tierras, las máquinas extrayendo con incesante ambición el oro negro. FOTO: Mark Gamba

 

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La geometría de la naturaleza violentada por la hiperproducción, sin un centímetro para la regeneración. FOTO: Google Earth: China

 

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Bosques de Canadá, llamados también el "Amazonas del Norte", igualmente destruidos. FOTO: Garth Lentz

 

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Las favelas de Puerto Príncipe, en Haití, uno de los países más pobres del mundo. FOTO: Google Earth

 

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Vacas paciendo en pánico mientras el Amazonas se quema. FOTO: Daniel Beltrá

 

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Un albatros, el ave que cruza océanos, muerta en la tierra por comer plástico. FOTO: Chris Jordan

 

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Personas en un mall en la India. FOTO: Brett Cole

 

Experto explica el inusual fenómeno de un arcoíris cuádruple recientemente captado por una mujer en Nueva York

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Hace unos día, Amanda Curtis tomó esta imagen en una estación de tren en Long Island, Nueva York. La subió a Twitter y el arcoíris cuádruple no tardó en viralizarse, aunque dejando algunas dudas sobre su autenticidad.

Un experto en fenómenos atmosféricos explica en el Washington Post que la imagen no ha sido alterada y señala que es un ejemplo de la combinación de un arcoíris primario y otro secundario (fenómenos comunes) ocurriendo en conjunto con sus contrapartes de luz reflejada.

Un arcoíris secundario involucra dos refracciones internas de la luz del Sol dentro de gotas de lluvia, lo que revierte la secuencia de colores (en este caso rojo adentro y violeta afuera). Usualmente podemos ver esta porción de los arcoíris por encima del horizonte, ya que no hay suficiente densidad de gotas de lluvia entre el observador y el suelo para que se vea el arcoíris debajo del horizonte.

Para que se presenten los mucho más raros arcoíris reflejados que se muestran en esta espectacular foto, debe haber una superficie grande lisa y vidriosa de agua detrás del observador. Esa superficie de agua refleja el Sol, por lo que se genera una fuente de luz solar secundaria. Este Sol reflejado... crea un segundo arcoíris primario y un segundo arcoíris secundario en los lados opuestos del cielo al Sol, pero el centro de estos arcoíris de luz reflejada aparece por encima del horizonte. La geometría dicta que los arcoíris regulares y los de luz reflejada se unirán en el horizonte, como muestra la foto.